Estudio sobre la personalidad de Henry Jekyll: el modelo estructural de la personalidad freudiano en la obra “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de R.L. Stevenson

En cuanto a la naturaleza del hombre se trata, se puede decir que “el hombre es en sí malvado, víctima de sus crueles instintos” (Chaplin y Krawiec, 1976, p. 475), aunque hay también quien alega que “el hombre en sí es bueno o por lo menos potencialmente bueno. Es su sociedad imperfecta la que lo hace volverse al mal” (Chaplin y Krawiec, 1976, p. 475). Lo que se puede afirmar con certeza es que la virtud y la maldad conviven dentro todos los hombres, por lo tanto, el dualismo del bien y el mal es parte de su naturaleza.

Al ser la literatura un arte en el que se ven impresos rasgos de la naturaleza humana, el dualismo se ve simbolizado en los personajes de diversas obras literarias, sin embargo, al hablar de la naturaleza dual del ser humano, se destaca Henry Jekyll de “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de R.L. Stevenson, en quien el autor logró plasmar el conflicto que representa la lucha entre la bondad y la malignidad dentro de la psique, convirtiéndole en un personaje con una personalidad compleja, que llega incluso a adelantarse a conceptos de la escuela del psicoanálisis.


A propósito de “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, es una novela de 1886, que narra, desde la perspectiva del abogado Utterson, los extraños acontecimientos que toman lugar en torno al afable Henry Jekyll y el infame Edward Hyde, para luego revelar que ambos son una misma persona, siendo Mr. Hyde el resultado de los experimentos del Dr. Jekyll para separar de sí  todo aquello que consideraba perverso y así el bien y mal siguiesen caminos separados. Stevenson logra plasmar en su obra de forma brillante el enfoque filosófico y psicológico que conlleva hablar de la naturaleza dualista, describiéndola de forma que recuerda a lo que Sigmund Freud llamaría tiempo después el Modelo estructural de la personalidad.

En un momento clave de la obra,  Jekyll declara: “Estudiando el lado moral de mi persona, si en verdad se podía afirmar que yo era una y la otra que luchaban entre sí en el campo de mi conciencia...” (Stevenson, 2001, p.64). La descripción de la forma en la que interactúan sus personalidades, se asemeja a la manera en la que las instancias psíquicas interactúan entre sí en el aparato psíquico según el modelo estructural de la personalidad, el cual explica las diferentes personalidades como el resultado del conflicto entre las tres entidades en las que divide a la mente: el “ello”, el “yo” y el “superyó”, cuyo comportamiento y descripciones también guarda similitud con las circunstancias descritas en la obra.

El “ello” o “id” es la primera instancia, también es la más primitiva, salvaje e indisciplinada. Como afirman Chaplin y Krawiec (1976), el “ello” “…es una masa de instintos ciegos, carece de organización lógica… El “id” es amoral. No posee sentido de valores, por ende, no puede distinguir entre bien y mal y es dominado por el principio del placer” (p. 434). Esta descripción ciertamente también podría ser aplicada a Edward Hyde, quien en el transcurso de la obra es guiado por sus impulsos e instintos llevándole a cometer actos de crueldad que atentan contra la moral y la ética. Incluso de él se dice:

Ya he dicho que los placeres que me apresuré a buscar bajo mi disfraz eran de género indigno… Aquel interior que yo había  sacado al exterior desde mi propia alma, dejándolo en libertad para que buscara sus placeres era un ser malvado por naturaleza y ruin; era en sus  actos y pensamientos el egoísmo personificado. (Stevenson, 2001, p.64).

Dejando en claro que Mr. Hyde es regido por la energía del “ello”.

En contraposición al “ello”, se encuentra el “superyó”, cuya función “… es comparable con la de un juez o censor con respecto al “yo”. Freud considera la conciencia moral, la auto observación y la formación de ideales como funciones del “superyó”” (Laplanche y Pontalis, 1996, p. 443). Al igual que el “superyó”, el  Dr. Jekyll busca la perfección de forma idealista, dirigiendo sus esfuerzos en ser un individuo ejemplar para la sociedad, renegando de sí todo aquello que considera indigno, a fin de adaptarse a lo que es aceptado moral y socialmente. Actuando como un crítico severo afirma: “… desde las alturas ideológicas en las que “yo” me había encaramado, los miraba y los escondía con un sentimiento de vergüenza” (Stevenson, 2001, p.63), confirmando su posición como ente ético y moral.

            El “yo” “…es el aspecto lógico y ordenado de la personalidad, como debe serlo si se ha enfrentado eficazmente a la realidad… Su última meta es satisfacer las demandas del id mediante una componente de realidad” (Chaplin y Krawiec, 1976, p. 434), es decir, su finalidad es saciar, total o parcialmente, las energías del “ello”, siempre y cuando estén acordes a la realidad y no representen un peligro para él. Stevenson (2001) señala: “Jekyll, que era una personalidad compuesta, se proyectaba y participaba en los placeres y aventuras de Hyde, a veces con vivos recelos y otras con anhelo glotón” (p. 72), sugiriendo que el “yo” se ve representado en la figura de Henry Jekyll, el hombre detrás del respetable doctor, pues es él quien permite la existencia de Hyde, como un medio para entregarse a los placeres indignos que no podía permitirse sin arriesgar su posición en la sociedad.

            Debido a la naturaleza de las entidades psíquicas, ellas se encuentran en un constante conflicto por lograr su cometido; el “ello” busca el placer, el “yo” lo regula y el “superyó” busca la perfección. Es ahí cuando la pugna en el aparato psíquico del Dr. Jekyll moldea los acontecimientos de la historia. La necesidad del “superyó” de librarse de su maldad, aunado al menester de satisfacer la energía del “ello”, por parte del “yo”, dan lugar al nacimiento del infame Mr. Hyde. La exteriorización del “ello”, a primera vista, da la ilusión de satisfacción a todas las instancias psíquicas: el “superyó” construye un ser idóneo ante la sociedad, mientras que, el “ello” se entrega a sus placeres bajo la protección de un “yo” permisivo. Sin embargo, esta particular circunstancia fomenta el debilitamiento del “yo” y del “superyó”, así como el reforzamiento del “ello”.

            Es cuando ocurre la serie de extraños acontecimientos que preocupan a los allegados de Jekyll. El conflicto psíquico se hace más evidente en el momento que Hyde cobra fuerza y comienza a luchar por el control total de la consciencia, llegando al punto en que Jekyll pierde la capacidad de controlar a Hyde.  El doctor afirma: “quizá Jekyll habría sucumbido, pero Hyde supo estar a la altura de las circunstancias” (Stevenson, 2001, p.75).  En otras palabras, el “ello” vence sobre el “yo” y el “superyó”. A causa de carecer de un ente regulador que impida su destrucción, el “ello”, bajo la figura de Hyde, en un último impulso termina con su existencia.

            Es así como R. L. Stevenson, dieciséis años antes del surgimiento de la Escuela del Psicoanálisis, logra pintar un retrato casi perfecto de uno de sus conceptos más importantes: el Modelo estructural  de la personalidad. A través de la conciencia del Dr. Jekyll, explora cada una de las instancias psíquicas, representado en Hyde, el “ello” y en Jekyll, el “yo” y el “superyó”, mostrando sus funciones e interacciones; permitiendo observar el origen de sus pensamientos y acciones, tanto buenas como malas, logrando captar la naturaleza dual del ser humano y las nefastas consecuencias que conlleva la imposición de la parte malvada sobre el lado clemente. 

En contraposición al “ello”, se encuentra el “superyó”, cuya función “… es comparable con la de un juez o censor con respecto al “yo”. Freud considera la conciencia moral, la auto observación y la formación de ideales como funciones del “superyó”” (Laplanche y Pontalis, 1967, p. 443). Al igual que el “superyó”, el  Dr. Jekyll busca la perfección de forma idealista, dirigiendo sus esfuerzos en ser un individuo ejemplar para la sociedad, renegando de sí todo aquello que considera indigno, a fin de adaptarse a lo que es aceptado moral y socialmente. Actuando como un crítico severo afirma: “… desde las alturas ideológicas en las que “yo” me había encaramado, los miraba y los escondía con un sentimiento de vergüenza” (Stevenson, 2001, p.63), confirmando su posición como ente ético y moral.

            El “yo” “…es el aspecto lógico y ordenado de la personalidad, como debe serlo si se ha enfrentado eficazmente a la realidad… Su última meta es satisfacer las demandas del id mediante una componente de realidad” (Chaplin y Krawiec, 1976, p. 434), es decir, su finalidad es saciar, total o parcialmente, las energías del “ello”, siempre y cuando estén acordes a la realidad y no representen un peligro para él. Stevenson (2001) señala: “Jekyll, que era una personalidad compuesta, se proyectaba y participaba en los placeres y aventuras de Hyde, a veces con vivos recelos y otras con anhelo glotón” (p. 72), sugiriendo que el “yo” se ve representado en la figura de Henry Jekyll, el hombre detrás del respetable doctor, pues es él quien permite la existencia de Hyde, como un medio para entregarse a los placeres indignos que no podía permitirse sin arriesgar su posición en la sociedad.

            Debido a la naturaleza de las entidades psíquicas, ellas se encuentran en un constante conflicto por lograr su cometido; el “ello” busca el placer, el “yo” lo regula y el “superyó” busca la perfección. Es ahí cuando la pugna en el aparato psíquico del Dr. Jekyll moldea los acontecimientos de la historia. La necesidad del “superyó” de librarse de su maldad, aunado al menester de satisfacer la energía del “ello”, por parte del “yo”, dan lugar al nacimiento del infame Mr. Hyde. La exteriorización del “ello”, a primera vista, da la ilusión de satisfacción a todas las instancias psíquicas: el “superyó” construye un ser idóneo ante la sociedad, mientras que, el “ello” se entrega a sus placeres bajo la protección de un “yo” permisivo. Sin embargo, esta particular circunstancia fomenta el debilitamiento del “yo” y del “superyó”, así como el reforzamiento del “ello”.

            Es cuando ocurre la serie de extraños acontecimientos que preocupan a los allegados de Jekyll. El conflicto psíquico se hace más evidente en el momento que Hyde cobra fuerza y comienza a luchar por el control total de la consciencia, llegando al punto en que Jekyll pierde la capacidad de controlar a Hyde.  El doctor afirma: “quizá Jekyll habría sucumbido, pero Hyde supo estar a la altura de las circunstancias” (Stevenson, 2001, p.75).  En otras palabras, el “ello” vence sobre el “yo” y el “superyó”. A causa de carecer de un ente regulador que impida su destrucción, el “ello”, bajo la figura de Hyde, en un último impulso termina con su existencia.

            Es así como R. L. Stevenson, dieciséis años antes del surgimiento de la Escuela del Psicoanálisis, logra pintar un retrato casi perfecto de uno de sus conceptos más importantes: el Modelo estructural  de la personalidad. A través de la conciencia del Dr. Jekyll, explora cada una de las instancias psíquicas, representado en Hyde, el “ello” y en Jekyll, el “yo” y el “superyó”, mostrando sus funciones e interacciones; permitiendo observar el origen de sus pensamientos y acciones, tanto buenas como malas, logrando captar la naturaleza dual del ser humano y las nefastas consecuencias que conlleva la imposición de la parte malvada sobre el lado clemente. 


Bibliografía.

Chaplin, J & Krawiec, T. (1978). Psicología: sistemas y teorías. México D.F., México: Interamericana.

Laplanche, J & Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

Stevenson, L. (2001). El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. El autor de la semana – Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Chile.

Comentarios

  1. Excelente trabajo, me gustó demasiado la relación entre esos dos términos

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  2. Muy buena explicación del Modelo Estructural de Personalidad, fácil de entender gracias a las relaciones con el personaje principal del libro.

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  3. Buen trabajo e interesante manera de explicar el contenido.
    Giohanna Mora, arquitectura

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  4. Excelente comparación de la novela con la teoría de un gran psicólogo como lo es Freud. muy cautivadora, este ensayo nos insta a seguir investigando sobre el tema.

    Viena Soto, Idelmar Urrea, Sarah Zambrano.
    Psicología.

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  5. Muy interesante éste concepto sobre cómo se desglosa una personalidad, si les interesa, recomiendo "la inteligencia emocional" de Daniel Goleman, el cual me parece un excelente complemento para éste ensayo, felicitaciones, muy bien todo.

    Francisco Adrianza
    Sara Vera
    Franyone Roa
    ING. Civil
    Sección 21

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  6. Interesante la vinculación del personaje a la teoría expuesta por Freud y bastante bien explicada, me gusto el enfoque que diste.


    Juan Carrero
    Isabel Colmenares
    Licenciatura en Psicología.
    Sección: 28

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  7. Me encanto como plantearon este blog y el modo de modo explicar la personalidad del protagonista. Excelente blog!
    Klisman Sánchez, Leonardo Márquez, Daniel Peña y Brandon Joya
    Ingeniería Civil
    Sección 21

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  8. Muy buen trabajo con este blog, excelente estructura e información. Tienes artículos que complementan muy bien tu ensayo. ¡Felicitaciones!

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  9. Muy buen trabajo con este blog, excelente estructura e información. Tienes artículos que complementan muy bien tu ensayo. ¡Felicitaciones!

    Yehisnel Martínez, Valeria Jiménez, Paola Martínez.
    Ingeniería Civil - sección 21

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  10. Buen tema y excelente punto, por lo que tiene relación a las personalidades de las personas comunes y el del libro, y hacemos dar cuenta como somos vistos ante la sociedad y ese equilibrio que existe entre qué es perfecto y qué se debe juzgar para bien.

    Giohanna Mora.
    Arquitectura.

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  11. mis mas sinceras felicitaciones por tan buen trabajo, y me uno a los demas comentarios resaltando el contenido que el texto expresa.

    Miguel Ángel Ramirez.
    Licenciatura en Psicología.

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  12. Realmente me encanta la manera en que tus artículos se vinculan con tu ensayo, me encantó este blog!!!❤️
    María Laura Ramírez
    Darling Cardenas
    Jesus Angarita
    Psicología

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